Últimamente he reflexionado mucho sobre qué poner en esta creación de la página web. Este nuevo tirón a la omnipresente esfera digital, viene a renovar las anteriores páginas web que en su día materialicé.
Vengo con el firme propósito de reciclarme, y seguir las recomendaciones externas de las que estoy convencido su necesidad, por falta de tiempo no las ejecuto, pero como dijo Unamuno, “el progreso consiste en renovarse”, o como nuestro sabio refranero tradujo, “renovarse o morir”.
El enfoque que pretendo va a alejarse de lo habitualmente conocido para este tipo de productos, y pretendo acercarme a lo que realmente es importante, que no es el despacho propiamente y hacer un desglose de pestañas y desplegables, donde se ofrezcan una vomitera de servicios, sino en transmitir la totalidad tranquilidad a los clientes, dando todo lo que tengo para que se convenzan de que sus asuntos jurídicos están en buenas manos. Con la total transparencia y amplitud de saber cuál puede ser el devenir de sus preocupaciones jurídicas.
Con 18 años de experiencia como abogado, soy consciente, que me queda muchísimo por aprender, formarme y seguir estudiando.
Dicho lo anterior si hay una cosa que tengo clara, y es que cuando el cliente pone el pie en un despacho de abogados y va a adentrarse en un proceso jurídico, se va a enfrentar a la auténtica magnitud del desafío de lo desconocido.
Que le van a suceder una serie de acontecimientos que en su mundo habitual no acostumbra.
Se va a perder en las tramitaciones seguro, se va acumular burocracia, trámites procesales, peritos, procuradores, etc, en definitiva, diferentes situaciones que no se llega del todo a entender y luego como no, nuestro llamado “estilo jurídico” no tiene como prioridad la comunicación sino a convencer, persuadir y disuadir.
Lo importante es el cliente y voy a esforzarme en transmitir esa tranquilad e información del camino que va a recorrer.
Una vez se da el paso, el cliente es evidente que lo que quiere es ganar. Y todo pasa por darle la mejor defensa posible y, después, convencer al tribunal de que tenemos razón en nuestros argumentos.
Los resultados exitosos, no te lo van a dar los nombres ilustres ni pomposos, ni la localidad de donde sean los despachos, tampoco el más veterano de los letrados ni tampoco el impetuoso recién llegado.